(...) Bueno, decía que llegó el novio, hace días que quiero hablar del novio pero nunca tengo cerca algo para escribir y ligerito se me pasa la inspiración y hasta ahí no más llega todo; y como dice Papelucho, las cosas tienen que hacerse ipso facto, porque sino no resultan.
El novio es algo así como mi mejor amigo, es chascón y de buen corazón, él dice que es egoísta pero yo creo que es el más generoso del universo, le gusta pasear y el helado de menta, él no entiende que no me gusten las pasas. Si el novio fuera un auto, sería un 4x4 verde oscuro con asientos blanditos. Al novio le gusta comer bien y cocinar mejor, prefiere gastar harto en algo "de buena calidad" -así dice él- que en ropa barata, le encantan las cosas tecnológicas -así digo yo- y sabe mucho sobre computadores y también sobre los valores importantes de la vida. Recientemente descubrí que le gustan los Bom Bom bum rojos, y eso es algo que a mi también me gusta. El novio ama a su mamá y a sus mascotas, él sabe lo importante que es el amor en la vida. Tiene una almohada muy desarmada con la que duerme todos los días, al novio le gusta dormir y pasarse una punta de la funda por los labios para dormir mejor. El novio es muy bueno para dar besos, le gusta darme besos en la frente y al lado de mi nariz, eso a mi también me gusta. No le gustan las mentiras y le cuesta entender por qué me gusta tanto la ropa. El novio aprende a entender y querer las cosas que en un principio no le gustan, como mi camisa blanca y los ramos fomes de la Universidad. La fotografía es algo que al novio le saca chispas por sus ojos de largas pestañas. Él tiene dos personalidades, yo prefiero la del campo. Si el novio fuera una alfombra tendría dos colores y sería "de buena calidad", si fuera un tazón en cambio, sería blanco, redondito y con una "Ü" al medio. Cuando se afeita, el novio tiene la cara más suavecita del mundo, y podría hacerle cariño por siempre. Al novio le falta un poquito de pelo en su cabeza y yo me ofrezco feliz a echarle bloqueador todos los días para que esté sano hasta el final. Con el novio conversamos del futuro mucho más que del pasado. Cuando seamos grandes vamos a tener una casita de madera frente al mar, y no nos va a importar que haya tsunami porque podemos correr de la mano hasta la punta del cerro. El novio es lo más bonito que tengo en mi vida, y todo lo que escribo es chiquitito al lado de todo lo que siento. Pero era necesario escribir de él, porque si el novio fuera una palabra, sería amor.
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